Mostrando entradas con la etiqueta delta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta delta. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de febrero de 2010

El mito ofeliano

"En las aguas profundas que acunan las estrellas, blanca y cándida,
Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente,
recostada en sus velos..."
(Rimbaud)

En las tardes del Delta, el tiempo queda suspendido como las hojas del sauce. Quieto y eléctrico, no se detiene inerte: cada instante contiene su pequeño Aleph. La mar de vida, la ría. Es una energía densa y potente. Agazapada como el perro que espera la creciente. Esperando crecer.

*   *   *

Una de las perras de Vagalumi se llama Ofelia y lleva la cabeza de lado, en un gesto siempre triste y comprador. La otra pobre se llama Shakira y es ágil como la colombiana. La otra tarde, cuando vió salir la lancha del casero, se tiró al río y nadó más de cien metros. Salió resignada por la playita cuando comprendió que era irremediable, que se alejaba. Después se sacudió y siguió con sus rutinas.

Ofelia, en cambio, con fidelidad canina, quedó en el muelle, a la espera. No se movió de ahí hasta no verlo volver.

Efecto Vagalumi


Ya está. Ya estoy de vuelta (en todos los sentidos de la expresión). El Tigre fue un bálsamo y un lugar de reencuentro con lo bueno, mi familia, mis amores, mis amigas. La casa donde me acordé que soy feliz tiene un muelle de madera para ver las estrellas, y un mirador para jugar a los piratas, y un parque grande y verde para respirar hondo, y una playita con atardeceres tranquilos, y una pileta para nadar por abajo del agua pensando sólo en que no vale tomar aire, y bichitos de luz, muchos, pero muchos bichitos de luz que de noche se prenden y se apagan y uno no sabe si son las estrellas desde el muelle o el mismo efecto embriagador de reconocerse feliz... o los whiskicitos con las estrellas del muelle.
Capaz es de embriagadita nomás, capaz son los vagalumis, pero ahora pienso que si Jobim hubiera conocido el Delta quizá no hubiera sido Corcovado...