Para mí, los emoticones son una de las peores invenciones de la era digital. En donde antes había un espacio en blanco o un silencio, ahora hay caritas boludas que te guiñan un ojo o te miran sorprendidas. Una solución a la medida de los superficiales y de los que no se animan, porque no hay que hacerse cargo de la carita enviada. La interpretación corre por cuenta del otro.
O es que quizá el lenguaje que desarrollamos por necesidad, ahora nos complica. A lo mejor fue que hablamos tanto sin entendernos que no quedó otra que volver a las señas.
Ahh, las caritas felices ya no son lo que eran...